Cada día anda mejor. El Tony Pacheco, el gran capitán de este Peñarol, se está transformando en la piedra fundamental del planteo de Diego Aguirre.
Ubicado unos metros más arriba de lo que venía jugando en los últimos años, el capitán aurinegro, además de continuar abasteciendo a sus compañeros con la precisión que lo caracteriza, ahora llega más rápidamente al gol.
Ayer se despachó con una “dopieta”. Los dos goles tras pases de su socio en ofensiva, Alejandro Martinuccio. El primero, a los 11 minutos, anticipando al zaguero en una corrida en diagonal dentro del área. El segundo, luego de un pase al medio del “Porteño”, el Tony llegó de frente y la mandó guardar frente a un mar de piernas que se le habían puesto por delante.
Sus características de gran pasador de pelota y de ser un virtuoso con el balón en los pies, lo hacen el gran conductor de este equipo. Es el balance justo para lograr precisión y cerebro a la velocidad y vértigo que le meten jugadores como Urretavizcaya, Ramírez y Martinuccio.
Ayer el Tony fue sustituido a los 76 minutos, ingresando en su lugar el debutante Silvio Bosco Frontán. El capitán aurinegro le entregó la cinta al “Cacha” y salió de la cancha besándose el escudo de la camiseta y aplaudiendo, ante una ovación impresionante de todo el estadio Centenario.