El Negro se ganó un lugar entre los once. Muchos decían que Alejandro Martinuccio era un jugador para segundos tiempos, que si jugaba de titular perdía sorpresa. Ayer quedó demostrado lo contrario.
La lesión del Pollo Olivera y las buenas actuaciones de Martinuccio en las primeras dos fechas del torneo, llevaron a que Diego Aguirre le diera la confianza al “porteño” y lo mandó a la cancha desde el vamos por primera vez en el Clausura.
Alejandro respondió. ¡Y cómo! El hábil y veloz delantero comandó todos los ataques de Peñarol. Corrió todas las pelotas, presionó a la última zona rival, se sacó rivales de arriba, generó situaciones de peligro, metió dos asistentas y un gol (su tercero en el campeonato).
A los 11 minutos tuvo su primera gran aparición, cuando corrió un pelotazo frontal de Emiliano Albín; controló la pelota, encaró al lateral de Racing y metió el centro para que Pacheco ponga el 1 a 0. En el complemento, a los 60 minutos repitió la fórmula. El Negro llegó exigido al fondo, metió la pelota al medio y el Tony la mandara guardar.
De todas formas, si había alguna manera de ponerle el broche al partido y en especial a la actitud del porteño era con un gol. Y llegó a los 80, cuando Martinuccio cabeceó una pelota bien puesta por Silvio Bosco Frontán.
El Negro jugó un partidazo y fue un azote permanente para la defensa cervecera. Volvió a convertir un gol (lleva 3 en 3 partidos) y metió dos asistencias para la “dopieta” del Tony Pacheco. Ahora ¿quién lo saca de los once?