Si Fedorzuk, embobado como arachán en cancha grande, hubiera cobrado penales y faltas al borde del área que al parecer no registró, la goleada de Peñarol podría haber alcanzado el récord de las dos cifras. Si el Perro Silvera, predecible al andar, se hubiera dado cuenta que Pereyra se cayó una semana antes de que "lo tocaran", los under del Prado podrían haber cerrado la fecha arriba de Defensor, Cerro Largo, Tacuarembó y Danubio. Los condicionales, lo que podría haber pasado. Los malditos jueces.
Ambos mundos posibles nos recuerdan dos maneras de hacer sonar el silbato fuera de tono. Dos formas distintas de reposar en el sillón de la tranquilidad. Una es cuando se favorece al grande y la otra es cuando se lo "perjudica". El comillado anterior está ahí porque en realidad no hay damnificación, ya que la omisión de ciertas faltas -cuando el partido pinta para goleada- no altera el triunfo, y además deja al referí como un fenómeno. Una careteada. De todas formas, los pitazos que adquieren más relevancia son los que benefician a los grandes.
El presidente de Wanderers, Guillermo Raggio, ya cansado de que lo estafen, hizo referencia a esta inclinación antichico luego de la derrota ante Nacional: "Estamos cansados de los árbitros contra los equipos grandes, si ganás como en el Apertura 4 a 0 no hay problema. En los partidos parejos aparece el plus para favorecerlos. Y además puntualizó: "Si OJ Morales jugara en un cuadro chico recibiría rojas continuamente".
Las palabras de Raggio, con razón y sin razón, se suman a otros gritos desesperados contra el arbitraje que en los momentos de paridad tira para el lado de los grandes. También está el caso de Carrasco, que fue denunciado por el Colegio de Árbitros por decir que los árbitros favorecen a Peñarol. Cuando los resultados no aparecen, cuando el tapón de la pileta se sale cada vez más, los dardos afilados son lanzados contra todo lo que aparece, aunque a veces un espejo no vendría mal. La tan nombrada autocrítica. Dejando de lado a ese juez que tendría que trabajar encerrado en la casa, ¿qué estaremos haciendo mal?
Muchos caramelos están fuera de la caramelera. Defensor pierde otra vez y Silva Cantera se excusa con que están dormidos por jugar temprano. El Chino Recoba le dijo un par de cositas al línea y se tuvo que ir como campeón que es. En declaraciones sobre el testarazo que le dio la victoria a Nacional, Varela habló de la jugada de laboratorio que tiene con Goñi. Por favor. El centro lo pateó con los ojos cerrados y los defensas de Wanderers salieron despavoridos como si Gustavo no se hubiera puesto antitranspirante. No solo los árbitros son los culpables de los malos momentos. ¿No, Raggio? ¿No, JR?
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