Parece que Peñarol, definitivamente, se va expreso al campeonato y no lo frena nadie, tal 121 lleno a las 8:30 AM en un lunes de lluvia. El tema está en boca de todos: de penosas actuaciones con estadios semivacíos a un Centenario casi lleno, el equipo de Noguera revolucionó el torneo al punto que podemos decir algo que antes era impensado: Peñarol es la sorpresa del campeonato; si hace algunos meses jugaba como su técnico -lento y pesado- ahora es veloz y contundente, tanto que hasta Darío Rodríguez pareció, ayer, volver a ser un jugador de fútbol, o algo parecido. Además, fuera de la cancha el Pollo y el Pato, el aurinegro ganó en disciplina: ya no hay una roja segura por partido.
El efecto brisa aurinegra se expande por el país y ahora, sin dudas, se vendrán los buenos tiempos para el aurinegro: tendrá un superestadio (esta vez es en serio), será un equipo saneado (esta vez es en serio), sacará muchos juveniles (esta vez es en serio) y dirigentes unidos (esta vez es en serio): ¿está claro? Y el equipo no se desmantelará al final del campeonato ni la prensa dirá en junio que se vienen Chevantón, Zalayeta, Bizera, el Cebolla, Bueno, el espíritu de Romario y hasta Luis Suárez, si es que finalmente Peñarol logra clasificar -casi que por primera vez- para la grilla de Fox Sports.
Y un día, volvió Matute...
Al final, no estaba en Holanda negociando los premios de Lodeiro, como muchos creían. Ni se encontraba viajando por el interior del país buscando juveniles. Matute estaba, simplemente, lesionado, y querían preservarlo para el partido ante el siempre difícil (¿?) Wanderers. Con su aporte, Naciocerro ganó de vuelta y espera al Banfield de Marchant y el Pupi Salmerón.
Febrero, mes de las murgas
Y si no, que lo digan Defensor y Danubio. El equipo de Silva Cantera tiene menos gol que Risso, Taborda y Viudez juntos -o sea, no tiene gol-, defiende mal, marca mal y parece condenado a quedar afuera de las copas; así las cosas, algunos hinchas violetas... ¡extrañan al Chino Navarro! Si hablamos de Chinos, Recoba tampoco puede ayudar mucho a su querido Danubio, que ya se acostumbró a que le den vuelta los partidos: hasta Racing fue capaz de hacerlo. En la Curva extrañan las épocas en las que les pasaba eso pero, al menos, era contra los cuadros grandes. Y bueno, los tiempos cambian...
Yo vi a Luigi Rodríguez
Es lo que les diré a mis nietos, el día que los tenga, si algún día los tengo. Les contaré: “Y una tarde, muy aburrido en Salinas, prendí la tele y, como en el cable del interior te roban menos y el fútbol viene incluido, y no había partidos en Argentina y todas las películas estaban empezadas y acababa de terminar un libro y no tenía nada más para hacer, me puse a ver Peñarol-Cerro Largo. Y vi a Luigi Rodríguez, por la tele. Sí, lo vi...lástima que no supe si estaba aún hábil y encarador como en los años dorados de Central -porque no la tocó.
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