Esa es la sensación que deja este Peñarol fecha tras fecha en el Clausura. Porque gana. Porque juega bárbaro. Porque es, por lejos, el equipo más goleador del campeonato, con 23. Porque tiene un promedio de más de tres goles por partido. Porque es la segunda valla menos vencida del torneo con 7. Porque, como dije en columnas anteriores, no parece importar quién esté enfrente; el Carbonero se lleva siempre los tres puntos.
También ante Cerro Largo fue amo y señor del partido. Justo es decirlo, el rival de turno no es precisamente uno de los más fuertes del campeonato. Pero eso no le quita ni un poco de mérito a este Peñarol que aplasta, encanta y golea.
La figura excluyente ante los arachanes tiene nombre y apellido: Antonio Pacheco. El "Tony" está en su mejor momento desde que volvió al club en 2007. Goleador del Clausura con 10 tantos, titular inamovible; nada podría salirle mejor. Contra Cerro Largo participó en los cinco goles del equipo. Metió tres (uno más lindo que el otro), se la puso en la cabeza a Darío Rodríguez para abrir el marcador y tiró un muy buen córner que culminó en el gol de Martinuccio. El marcador pudo ser incluso más abultado; se erraron muchos goles. Si no, pregúntenle a “Willy” Rodríguez, quien erró un gol increíble abajo del arco cuando el partido estaba 0-0 y se metió sin escalas en los programas de fin de año.
Además del tradicional "Tony, Tony", la Ámsterdam entonó otro canto muy interesante: "Para Pacheco, la selección". Soy consciente de que en este momento en la Celeste hay delanteros de sobra, pero no me parece descabellado llevar a un punta que está pasando por semejante momento. Aunque si a Tabárez todavía no se le ocurrió llevar al "Tanque" Silva, no creo que pueda hacerme muchas ilusiones con el "Tony".
Esta fue una victoria clave de verdad. Nacional había metido presión ganándole a Wanderers el día anterior. Peñarol demostró estar a la altura de las circunstancias, sigue a paso firme en el Clausura y demostró que va a pelear por la Anual hasta el final. De más está destacar la importancia que tiene ser el mejor del año: si Peñarol obtiene el Clausura y la Anual, ganándole un solo partido al clásico rival se consagrará campeón.
Todavía falta un largo trecho, pero no parece que nadie pueda arrebatarle al Manya este torneo corto. La supremacía es demasiada: Fénix, el segundo, está a cinco puntos. Ganar la Anual ya es más complicado. Sería un sueño, tras haber arrancado el Clausura diez puntos abajo. Pero, por suerte, para este Peñarol no parece una tarea irrealizable. De ocurrir, estaríamos más cerca que nunca de volver a levantar un Uruguayo.
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